Si has prestado algo de atención sobre lo que pasa en Internet últimamente, seguramente habrás escuchado leído más de una vez artículos referentes a la propuesta de ley SOPA o Stop Online Piracy Act, que en español se puede traducir como “Ley de Alto a la Piratería en Línea”. Como todas las leyes relacionadas con el mundo del Internet, aparentemente todavía tan incomprendido por algunos, la SOPA tiene sus defensores y detractores. Tratar de comprender la lógica detrás de quienes apoyan esta iniciativa no es tarea fácil, pero primero tendríamos que entender de qué estamos hablando.

Básicamente, esta propuesta de ley le daría la facultad al gobierno estadounidense de tumbarle el sitio a cualquier empresa que fuera acusada (con demostración de causa o no) de proveer o facilitar la distribución de contenido protegido por leyes de copyright. Nodo9 lo explica bastante bien comparando la propuesta con la manera en que algunas empresas controlan y limitan el acceso a Internet a un nivel granular impresionante. El problema aquí es que no es cuestión de revisar Twitter en la oficina sino de tener la capacidad de coartar la libertad de expresión de millones de usuarios con fines legítimos.

Obviamente, siendo políticamente correctos, si estamos hablando de un sitio cuyo principal objetivo es facilitar acceso a contenido protegido por leyes de copyright, muchos estarían a favor de ayudarles a legitimizar su modelo de negocios. Sin embargo, lo que esta nueva iniciativa propone es que basta con que haya una simple, pequeña e inocente liga a una canción, imagen o video (por decir ejemplos) en un comentario de una entrada escondida en una sección enterrada al fondo de un stream sentado en un vuelo de taca para que te tumben el sitio. Es decir, adiós Facebook.

Si yo no creyera que las leyes de copyright en papel son tan absurdas que de ser llevadas a la práctica en forma literal arrasarían con todos los pseudo artistas en YouTube y los arrastrarían a la cárcel – y sí, esto incluye también a Justin Bieber en sus orígenes y a también a los Vazques Sounds (que por cierto Ángela no tenía el CD, ¿habrán bajado el álbum en iTunes?)-, tal vez estaría de acuerdo. Pero como dicen por ahí, desde que comenzaron las demandas contra Napster, la industria de entretenimiento (entre otros) ha intentado eliminar los nuevos modelos de distribución de la misma manera en que si se matara moscas con bombas nucleares… en el lugar equivocado.

Lo irónico de todo esto es que esta iniciativa se está promoviendo en el país que se da palmadas a sí mismo en la espalda por defender la democracia, la libertad de expresión y las garantías individuales (a final de cuentas, eso es lo que fueron a hacer a Iraq, ¿no? ¿a liberar a la gente?) y ahora ellos mismos se ponen en una posición que los compara con gobiernos autoritarios como el de China, donde la censura se practica en todos los niveles para evitar levantamientos sociales, razón por la cual hasta Google tardó en entrar al mercado chino de lleno precisamente porque estaban en contra de las prácticas dictatoriales. Aunque la intención de esta ley es noble, bien dice el dicho “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.

Y es que es evidente que las razones de fondo no van en mano con causas humanitarias sino con controlar los flujos de efectivo, situación no rara para un país que asigna más presupuesto a su ejército que a sus programas sociales. Quienes están detrás de esta propuesta son precisamente algunas de las asociaciones más cargadas de Estados Unidos: la Cámara de Comercio de EU, la “Motion Picture Association of America” (todo lo que tenga que ver con películas), la Federacion de Músicos de EU, el Gremio de Directores y el Gremio de Actores. Básicamente, esta gente nos quiere de vuelta en los cines o rentando DVD’s sin considerar que el Internet es un excelente medio de distribución como lo han demostrado ya compañías como Hulu, Netflix o Amazon.

Para entender un poquito mejor esta ley, el sitio FightForTheFuture ha realizado el siguiente video (en inglés):

http://www.vimeo.com/31100268

De proceder esta ley, prácticamente todas las empresas que le dan facilidad al usuario de crear su propio contenido tendrían que tener un departamento especializado en el monitoreo de dicho contenido con tal de asegurar que no haya profanación de derechos de copyright, como es el caso de Weibo, un servicio similar a Twitter que tiene un equipo de alrededor de 1,000 personas dedicadas a peinar el sitio con tal de apegarse a lo que dicten las autoridades. Para las empresas pequeñas y startups, los pesos legales y logísticos de esto serían un verdadero obstáculo para su desarrollo y capacidad de innovación.

Por su parte, el sitio FightForTheFuture ha creado el portal IWorkForTheInternet, en el cual miles de personas que están en contra de esta iniciativa expresan su punto de vista defendiendo sus trabajos y sus responsabilidades. “Yo trabajo para Internet”, una especie de “la tierra es de quien la trabaja” versión moderna.

En ningún punto deja de ser válido el punto de que se debe defender la propiedad intelectual, pero los problemas surgen cuando quienes intentan hacer algo al respecto son personas ajenas a la tecnología (como nota curiosa, sólo hay seis ingenieros en el Congreso estadounidense). Desafortunadamente, como dice Matt Cutts, faltan todavía varios años antes de que la nueva generación de “nativos digitales” se infiltren en las filas de los legisladores y defiendan la tecnología como la conocemos hoy en día (aunque quién sabe, para ese entonces las cosas podrían ser muy distintas).

Hola, soy Rupert Murdoch. Fui dueño de MySpace y ahora estoy a favor de la SOPA

La siguiente infografía, creada por AmericanCensorship.org, explica también cuáles son las implicaciones de esta ley y por qué sería perjudicial para la innovación, la economía y el desarrollo.

Fuente:  http://www.Poderpda.com